Por qué no podemos evaluar de forma confiable nuestra propia somnolencia

La percepción humana es un mal indicador de somnolencia. En industrias donde la seguridad de los trabajadores es primordial, depender solo de la autoevaluación puede generar graves riesgos operativos.

Resumen:

En este artículo explicamos por qué los seres humanos somos, en esencia, malos para evaluar nuestra propia somnolencia, sobre todo en entornos críticos para la seguridad como la minería y el transporte. El artículo aborda:

  • Por qué la percepción subjetiva de la somnolencia no es confiable
  • Cómo la somnolencia afecta el cerebro y la capacidad de una persona para monitorear su propia somnolencia
  • Los factores operativos de las industrias minera y de transporte que dificultan aún más una autoevaluación precisa

Y, lo más importante, explica por qué el monitoreo objetivo de la somnolencia es cada vez más esencial para gestionar el riesgo y mejorar los resultados de seguridad.

En la industria minera es común usar los términos ‘fatiga’ y ‘somnolencia’ como sinónimos. En este artículo de Insights utilizamos el término más común en la literatura científica: ‘somnolencia’.

Muchos trabajadores suponen que pueden juzgar con precisión cuándo la somnolencia ha alcanzado un nivel peligroso. Y aunque reconocer la somnolencia es importante, la percepción subjetiva no siempre refleja el verdadero nivel de deterioro.

En un trabajo que incluye turnos largos, trabajo nocturno y tareas exigentes, la percepción humana puede ser un indicador poco confiable del riesgo de somnolencia.

La ilusión de la autopercepción

En entornos operativos, los trabajadores tienden a adaptarse a la somnolencia creciente. En lugar de tomarla como una señal para descansar, la perciben como parte inherente del trabajo.

Como resultado, los trabajadores pueden convencerse de que todavía están lo bastante bien para completar sus tareas, a pesar de su menor estado de alerta y capacidad de reacción. Esto crea un desfase peligroso entre el estado de alerta percibido y el desempeño real – lo que aumenta la probabilidad de errores y accidentes.

Además, el automonitoreo se vuelve aún menos confiable durante la noche, cuando el ritmo circadiano del cuerpo favorece naturalmente el sueño, lo que hace todavía más difícil identificar la somnolencia en los trabajadores del turno nocturno.

La somnolencia deteriora la capacidad del cerebro para autoevaluarse

Uno de los mayores retos de la somnolencia es que afecta precisamente los sistemas de los que dependemos para juzgar nuestra propia condición.

La somnolencia tiene efectos profundos en el cuerpo: provoca menor productividad, movimientos más lentos, mayor irritabilidad, falta de atención a los detalles y más. A medida que disminuye el estado de alerta, también se reduce nuestra capacidad para evaluar con precisión nuestro propio desempeño.

En pocas palabras: cuanto más somnolientos estamos, más difícil nos resulta reconocerlo.

En entornos de alto riesgo como la minería y el transporte, esto puede llevar a los trabajadores a seguir operando equipos o vehículos con la creencia de que todavía pueden desempeñarse de forma segura, pese a la disminución de su estado de alerta y de su desempeño cognitivo.

Los factores operativos dificultan la autoevaluación

Los entornos de minería y transporte suman retos adicionales que hacen que la somnolencia sea aún más difícil de reconocer:

Incentivos perversos

Muchos empleados de sectores críticos para la seguridad se someten a pruebas de aptitud para el trabajo antes de cada turno. Por lo general, estas pruebas consisten en una evaluación subjetiva mediante cuestionarios como la Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) o la Escala de Somnolencia de Karolinska (KSS). El empleado sabe que no se le permitirá trabajar si reporta cualquier somnolencia, así que no responde con exactitud.

Turnos largos e irregulares

Las jornadas extendidas y los roles de turnos rotativos pueden alterar el ciclo natural de sueño-vigilia del cuerpo. Los trabajadores pueden acumular deuda de sueño durante varios días sin notar de inmediato el efecto en su desempeño.

Trabajo nocturno

Los seres humanos estamos biológicamente condicionados para dormir de noche. Trabajar durante la noche o en las primeras horas de la mañana implica operar durante una caída natural del estado de alerta, aunque la persona no se sienta subjetivamente agotada.

Entornos monótonos

Las tareas repetitivas o con poca estimulación pueden acelerar la aparición de la somnolencia. Es posible que los trabajadores no se den cuenta de la disminución de su estado de alerta hasta que se producen lapsos de atención importantes.

Expectativas culturales

En general, seguir adelante a pesar del cansancio a veces se considera parte del trabajo. Los trabajadores pueden subestimar la somnolencia o evitar reportarla porque sienten presión para mostrarse resistentes y seguir trabajando.

En conjunto, estos factores pueden hacer que la somnolencia sea a la vez común y difícil de reconocer.

Por qué es importante el monitoreo objetivo de la somnolencia

Como la autoevaluación no es confiable, muchos expertos en seguridad reconocen hoy la necesidad de contar con medidas objetivas de la somnolencia.

Las tecnologías de monitoreo objetivo brindan información en tiempo real sobre los niveles de alerta, lo que permite a las empresas identificar el riesgo de somnolencia antes de que provoque un accidente. En lugar de depender solo de reportes subjetivos, las empresas operadoras y los equipos de seguridad pueden evaluar datos que reflejan el nivel real de alerta de un trabajador mediante biomarcadores fisiológicos.

Con este enfoque, las organizaciones pasan de las respuestas reactivas a una gestión proactiva de la somnolencia.

Operaciones más seguras gracias a una mejor gestión de la somnolencia

La somnolencia no puede eliminarse por completo en industrias que dependen del trabajo por turnos y de operaciones extendidas. Aun así, puede gestionarse mejor cuando las organizaciones utilizan tecnología para detectarla de forma objetiva y con mayor precisión que la autopercepción de una persona.

Al combinar la educación sobre la somnolencia, las políticas operativas y las tecnologías de monitoreo objetivo, las organizaciones pueden crear entornos más seguros para sus trabajadores y sus operaciones.

Reduce el riesgo con soluciones de monitoreo de la somnolencia del conductor

Optalert trabaja con organizaciones de los sectores minero, de transporte y automotriz para ayudarlas a comprender y gestionar mejor el riesgo de somnolencia.

Mediante el monitoreo de la somnolencia del conductor y nuestro sistema Eagle, las organizaciones pueden reducir el riesgo y obtener una visión objetiva de la somnolencia, lo que les permite actuar de forma proactiva antes de que ocurran incidentes.

Para saber más sobre cómo Optalert apoya la gestión del riesgo de somnolencia en la minería y el transporte, explora nuestras soluciones o habla con nuestro equipo.

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