Microsueño: el asesino silencioso

Los conductores adormecidos muchas veces no son conscientes de su estado y pueden caer en un “microsueño” que dure apenas unos segundos, lo suficiente para perder el control del vehículo y chocar. Este tipo de accidente suele ser el más grave en cuanto a las lesiones y la muerte, dado que el conductor no hace ningún intento por evitar la colisión. Si se depende de tecnología, como cámaras de video, para identificar un microsueño una vez que ya comenzó y con el vehículo en movimiento, se introduce un riesgo significativo para el conductor y quienes lo rodean. Si la tecnología no se ha sometido a una validación científica completa, entonces se amplía todavía más la exposición a riesgos de la empresa.

Es bien sabido que los conductores no suelen determinar correctamente su propio nivel de adormecimiento. La dificultad para evaluar el propio nivel de adormecimiento se puede atribuir al impedimento del procesamiento mental y de las capacidades de toma de decisiones que caracteriza el estado de adormecimiento/fatiga.